El queso es identitario. El turismo quesero se funda sobre este principio: una nueva base para el turismo italiano que gira alrededor de las empresas queseras, de sus territorios y de los conocimientos de los maestros queseros, custodios de tradiciones y recetas milenarias, como la del queso Gorgonzola Dop.
Los datos del Primer “Informe sobre el turismo y el mundo quesero” son claros: el 32,7% de los turistas italianos declara haber participado en por lo menos una experiencia relacionada con el tópico queso durante sus viajes en los últimos tres años –entre visitas de empresa queseras, eventos y festivales, itinerarios temáticos y experienciales dedicadas en los restaurantes– y los números han subido significativamente durante los últimos tres años: +7,3% con respecto al año 2021.
Una tendencia en aumento que interesa a un turismo apacible, en armonía con los tiempos de la naturaleza y que acerca a los viajeros a las fases de la producción del queso, desde el ordeño hasta el curado, y al encuentro con las historias de los productores locales. A estas propuestas además se añaden también experiencias más innovadoras que involucran a los turistas en primera persona como los siempre más concurridos cursos de cheese pairing (apreciados por el 55% de los entrevistados) o los talleres del queso (52%).
Incluso los formatos del canal horeca (hoteles, gastronomía y catering) se están adaptando. Desde los cheese bars, a los servicios de cheese catering, hasta SPAs con tema queso que se proponen en muchos hoteles y B&B, con tratamientos estéticos a base de leche y heno, sin olvidarnos de las cartas dedicadas a los quesos que aproximadamente seis italianos de cada diez quisieran encontrar en los restaurantes.
El turismo quesero es una forma dinámica y participativa para conocer desde cerca el mundo del queso y su territorio y apreciar plenamente sus tradiciones, su espíritu artesanal italiano y su calidad.
