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Combínalo con…

El Gorgonzola se afianza cada vez más como fuente de inspiración para cocineros y gourmets, ya que demuestra que puede ser, en cualquier caso, la “guarnición de todos los platos”. En efecto, son innumerables las recetas que se benefician de su sabor para ofrecer un toque especial a entremeses, primeros y segundos platos y hasta postres, sin olvidar su degustación clásica.

¿Con qué vino?
La personalidad fuerte de este queso ofrece tal variedad de gustos que de forma inevitable se convierte en un factor influyente, a la hora de elegir un vino. Se puede encontrar tanto en la variedad dulce o cremosa, como en la picante. Cada una de estas variedades abre una gama de sabores a la cual más diferente. Son precisamente las características que diferencian los diversos tipos de gorgonzola las que deben tomarse en consideración para orientar la elección del vino.

El gorgonzola picante, por ejemplo, necesita un vino tinto importante, algo envejecido y bien estructurado: sugerimos, y aseguramos de antemano un resultado más que positivo, un Moscato (Moscatel) licoroso o un Marsala virgen, este último ideal para acompañar los postres.
El gorgonzola dulce-cremoso prefiere vinos, tanto tintos como blancos, caracterizados por una cierta suavidad y sapidez. Óptimos los Riesling, el Pinot Blanco, el Merlot, el Langrein Kretzer, el Orvieto Clásico, el Frascati Sup., la Malvasía seca, el Chiaretto del Garda y los Novelli en general.

Veamos ahora en la mesa la combinación con algunas de las más clásicas recetas:

  • Gorgonzola clásico – Vinos rojos, bien estructurados, calientes y generosos, añejos: Barolo, Barbaresco, Carema, Gattinara, Chianti Cl. Riserva, Recioto, Amarone, Brunello de Montalcino, Cabernet, Sassella, Sangiovese, etc.
    Temperatura de servicio: 18/20° C
  • Gorgonzola con Mascarpone – Vinos blancos delicados, pero con ligera sapidez: Pinot Chardornnay, Pinot blanco, Orvieto Clásico, Frascti superior, Malvasía seca, etc.
    Temperatura de servicio: 10° C
  • Tartitas de Gorgonzola – Vinos blancos o rosados: Oltrepò Pavese Riesling, Gavi, Colli Euganei blanco, Pinot grigio
    Temperatura de servicio: 10/12° C
  • Pizza al Gorgonzola – Vinos rosados o tintos ligeros: Cerasuolo de Abruzzo, Chiaretto del Garda, Rosati del Salento y en general todos los vinos nuevos, que proporcionan frescura, fragancia y vivacidad.
    Temperatura de servicio: 14° C
  • Primeros platos al Gorgonzola – Vinos blancos suaves que contribuyen con su “suavidad” a resaltar alimentos ricos en almidón como pasta, harina, arroz: probar jóvenes Merlot, Gutturnio, Langerin Kretzer con Gorgonzola de variedad picante.
    Temperatura de servicio: 14° C
  • Segundos platos al Gorgonzola – Vinos tintos ligeros jóvenes que armonizan con las carnes delicadas: Marzemino, Chianti de las Colinas de Siena o Aretinas, Grignolino, Bardolino Clásico. Temperatura de servicio: 14/16° C
    Vinos nobles durante la estación. Temperatura de servicio: 12° C
  • Polenta al Gorgonzola – vinos tintos en general: Valtellina superior, Sassella, Dolcetto de cualquier provincia, jóvenes Barbera ligeramente de aguja, Chianti de las Colinas de Siena, Teroldego, Merlot del Triveneto, Sangiovese de Romaña, etc.
    Temperatura de servicio: 16° C
  • Peras al Gorgonzola – Spumante (Espumoso), Proseco o un buen Cartizze.
    Temperatura de servicio: 8/10° C

¿Con la cerveza?
La combinación entre cerveza y quesos encuentra su punto culminante con las clásicas cervezas de Abadía que casan perfectamente con quesos fermentados: es bien conocida la combinación entre Gorgonzola picante y las cervezas de los monjes Trapistas (Trappe, Chymay bleu, Leffe); con el tipo dulce, es óptima la combinación con una cerveza rubia doble malta.

¿Con qué alimento?
Quién no conoce la clásica combinación con queso Mascarpone y, por qué no, con una guarnición de nueces.
Y también, fruta, verdura, mermelada, miel, mostaza, chocolate… pero, ¿Con cuántos alimentos se puede acompañar el gorgonzola?
Cada estación del año tiene su combinación: con las verduras (apio, tomates tipo cereza, pimientos, rábanos, calabaza) y con fruta del tiempo (fresas, peras, kivi, higos, manzanas).
Y las salsas como guarnición de platos a base de pasta o de arroz y… ¡ensaladas!

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